Aves acuáticas

Artículo publicado en el Diario de Sevilla (Año 1999)

Avanza el verano y dada la escasa cantidad de lluvia que hemos tenido durante la pasada primavera, comienzan a secarse y en ocasiones hasta desaparecen, las pequeñas lagunas con que contamos en el interior de Andalucía e incluso lo que queda de nuestras marismas costeras.

El verano es la época dura para las que conocemos como aves acuáticas, es decir aquellas aves cuya vida se desenvuelve siempre en el agua o en su entorno más próximo.

Durante la primavera las aguas someras que cubren algunas zonas como consecuencia de las lluvias o sobre todo del desbordamiento de ríos y arroyos, se calientan con el sol y prolifera la vegetación subacuática y a su amparo, cantidad de plantas y organismos vivos. Estos organismos sirven de alimento a un nutrido numero de aves que a lo largo de la evolución se han especializado en la obtención de su alimento en el medio acuático bien sea terrestre o marino.

Existen muchas especies de aves acuáticas conocidas fundamentalmente por los científicos o por los aficionados a la ornitología, pero lo que a nosotros nos interesa es la facilidad para ver estos bellísimos e interesantes pájaros y también aprender a conocerlos e identificarlos.

Este es un buen momento, para la observación pues al desecarse las aguas por el calor como anteriormente hemos dicho, se concentra más el alimento y por lo tanto también las aves acuáticas. En Andalucía es rara la ciudad o pueblo que no cuenta en su cercanía con algún arroyo, charca, laguna o marisma en la que poder descubrir y observar estas aves. En el caso de Sevilla, contamos con la proximidad de las marismas del Guadalquivir, donde todavía permanece agua suficiente, sobre todo en los arrozales de Villafranco. Por otra parte hoy en día existen zonas húmedas recuperadas por fundaciones o empresas privadas donde es posible con comodidad satisfacer el coleccionismo visual de especies, nos referimos a los observatorios instalados en las islas del Guadalquivir por la Fundación Doñana, o espléndidos complejos como Cañada de los Pájaros en la carretera de Puebla del Río a Villafranco, donde en un rato se pueden ver veinte o treinta especies diferentes.

Aproveche pues estos días para acercarse a alguna zona húmeda y tenga en cuenta la definición que de las mismas hace un sesudo científico, como aquellos lugares donde podemos mojarnos los pies pero no bañarnos.

Antonio Camoyán.

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~ por camoyan en 26 noviembre 2009.

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