Historia de la Fotografía de la Naturaleza en España

Desde la más remota antigüedad los seres humanos, han sentido la necesidad de reflejar de forma permanente su entorno y los elementos que lo componían, así surgieron los primeros petroglifos y las primeras pinturas rupestres. Con el avance de la civilización y el progreso técnico el hombre inventó la pintura como medio ideal para reflejar con colorido y volumen, escenas y paisajes que hasta entonces no habían proporcionado información suficiente. Es con el descubrimiento de la fotografía y de su hermano el cine cuando verdaderamente tenemos la sensación de contar con una herramienta con la cual poder conseguir un imposible, detener el tiempo.

Mediante la fotografía podemos reflejar y retener para el futuro una imagen de cualquier cosa, todo depende de los medios técnicos con que contemos y sobre todo de nuestra capacidad para aislar o ver lo que queremos fotografiar. No hace mucho tiempo el proceso de obtener fotografías era lento y trabajoso, hoy en día la ciencia ha progresado de tal forma, que se puede pensar en un futuro no muy lejano, en el que con las nuevas tecnologías digitales, la obtención de imágenes prácticamente reales no tendrá limites, tamaños, texturas, relieves y animación, las fotos serán una fiel imitación de la realidad, a la que posiblemente se le pueda añadir temperatura, sonido, olores, etc., penetramos en un mundo nuevo, el mundo de lo virtual, cuando ese momento llegue seguiremos sin poder detener el tiempo pero el pasado será mucho más real. En tanto eso ocurre la afición por fotografiar nuestro entorno, crece desde hace unos años de manera exponencial, ya es imposible como ocurría hace poco, contar con los dedos de la mano los cuatro o cinco locos que cámara en ristre y cargados de tiestos, recorríamos esos mundos de Dios en pos del más ignoto paisaje, del pájaro más extraño o de la planta más exótica, la realidad se impone y cada vez quedan menos cosas interesantes por descubrir, aunque la grandeza de la práctica fotográfica consiste en la enorme libertad de interpretación que puede ejercer cada fotógrafo, y la abundante biodiversidad del mundo que nos rodea.

Aunque lo nuestro y me refiero a los aficionados a la práctica de la fotografía de la naturaleza, sea esencialmente la contemplación de todo y no la lectura no tengo más remedio que empezar con una sugerencia para aquellos que estén interesados en estos temas, y es que lean dos libros esenciales, el de “La fotografía de la Naturaleza,” de Time Inc publicado por Salvat en 1974, y el de “Fotógrafos de la Naturaleza,” de Oriol Alemany y Fernando Bandín, editado por SEO/Birdlife en 1997, hasta el día de hoy según mi modesta opinión, no se ha publicado nada mejor aunque en el caso del segundo y sin ánimo de controversia, me gustaría hacer una única corrección que a continuación expondré, a fin de que entre todos podamos aclarar el que yo personalmente considero como vacío histórico de la fotografía de la naturaleza en España.

Me voy a referir en este relato de los orígenes de la fotografía de la naturaleza en España y Andalucía, a los fotógrafos españoles principalmente, aunque debe quedar claro que por el propio origen de la fotografía los nacionales bebimos de fuentes europeas hasta casi los años sesenta del siglo XX, en los que se produce el que creo más importante acontecimiento para el desarrollo de nuestra especialidad.

Oriol y Bandín citan a Rafael Castro y Ordoñez como el primer fotógrafo participante en la expedición española al Pacífico en 1862, y por lo tanto es posible que realmente sea el primero en fotografiar una serie de paisajes hasta entonces desconocidos y sobre todo bastante primigenios, se conservan más de trescientas fotos suyas en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, que le hacen acreedor de un primer puesto de nuestro escalafón, y debe ser así porque el paisaje, tal como yo lo entiendo, es la esencia de la fotografía de la naturaleza, el paisaje es una panoplia donde los fotógrafos curiosos descubren y reflejan con sus cámaras el clima, las estaciones, la geología, la fauna, la flora, los colores, etc.

Con la expansión de la fotografía a nivel mundial durante la segunda mitad del siglo XIX, y la llegada a nuestro país de fotógrafos de reconocido prestigio parece lógico pensar que algún español se sintiera atraído por el medio natural o al menos por los paisajes de nuestra tierra y nos legara algún documento, pero desgraciadamente eso no ocurrió y hasta el siglo XX en España existían para los fotógrafos, el acueducto de Segovia, la Alhambra de Granada y el Generalife amén de cuatro monumentos más. Parece que el descubrimiento de la principal riqueza de nuestra tierra, que ya entonces era la nación europea con más biodiversidad tanto a nivel geográfico como biológico, no tenía el suficiente interés para que sus bellezas naturales fueran difundidas por todo el mundo como ocurrió desde un principio con los Estados Unidos, donde la fotografía se convirtió en el elemento imprescindible para dar a conocer las nuevas tierras o como en Europa, donde ocurrió lo mismo con fotógrafos que se desplazaban a Asia o África, atraídos por lo que entonces se consideraba, como exótico y digno de publicación, en los también incipientes medios gráficos de comunicación.

Enseñar lo desconocido a los habitantes de nuestro planeta, fue para los primeros fotógrafos la esencia de su trabajo y la primera aplicación práctica de la fotografía. A finales del siglo XIX, americanos , ingleses o franceses nos enseñaron la grandiosidad de lo que más tarde se convirtió en el primer Parque Nacional del mundo, Yellostone en los E.E.U.U., las cataratas del río Zambeze en lo más recóndito de África o las estribaciones y cumbres del Himalaya en Asia, por supuesto que en la vieja Europa no existía nuestro país con sus Pirineos y Ordesa, ni los Picos de Europa, ni Sierra Nevada o los densos bosques de hayas en Galicia y Cantabria o las extensas manchas de alcornocales del sur, por no existir no existían ni las Canarias con su Teide.

Así las cosas, se produce una circunstancia que rompe el aislamiento que España tenía con respecto a Europa desde el punto de vista de nuestros valores naturales y es que, fundamentalmente por los intereses económicos que tenían los británicos en Andalucía, concretamente en Huelva y Cádiz, llega a oídos de los cazadores ingleses, la enorme riqueza cinegética que atesoraba nuestra tierra, y me refiero Andalucía en las marismas del Guadalquivir, esta circunstancia hizo que se pusiese en marcha esa extraña y decimonónica simbiosis del naturalista – cazador, que tan buenos resultados dió, para los museos de historia natural europeos.

Fueron estos naturalistas los que además de su arma, se colgaron del hombro rudimentarias cámaras fotográficas en la que inmortalizar una España, que bautizaron en sus escritos para los ávidos lectores de la época, como “Salvaje”, es el caso de los ingleses Abel Chapman autor de Wild Spain (1893) y de Unexplored Spain (1910) escrito en colaboración con Walter J.Buck, éste último era vicecónsul británico en Jerez y estaba muy relacionado con los grandes terratenientes jerezanos practicantes de todo tipo de cacerías, tanto en las inmensas marismas del Guadalquivir o la Janda, como en el resto de una provincia excepcionalmente dotada de recursos naturales.

Es el deseo de inmortalizar esas cacerías, las especies cazadas y los paisajes recorridos que ésta vez no eran monumentos, sino unas sierras y campiñas poco alteradas y cinegéticamente ricas, lo que induce a los paisanos a la práctica del disparo fotográfico, surgiendo así los que podríamos denominar como primeros fotógrafos de la naturaleza españoles, que de momento permanecen anónimos porque sus fotografías quedaron en ámbitos familiares.

De lo que no cabe duda es de que éstos “primitivos” como podríamos llamarlos, fueron pocos durante el siglo XIX y prácticamente desconocidos hasta mediados del XX.

Hace aproximadamente un año, he tenido la inmensa suerte de que gracias a vínculos familiares llegaran a mis manos una serie de fotografías únicas tanto por su calidad, como por representar sin dudas una pieza fundamental de la historia de la fotografía de la naturaleza en España, sobre todo en Andalucía ya que vienen a rellenar parte de ese vacío histórico del que antes hablábamos, se trata de una fotografía tomada durante una cacería de aves acuáticas en la laguna de Medina en la provincia de Cádiz, en ella se puede apreciar con gran calidad una focha cornuda en su nido con dos de sus pollos y en medio de un espeso balluncal, si pensamos que Oriol Alemany y Fernando Bandín citan en su libro a Emili Godes como el primer fotógrafo naturalista por realizar varias fotos de salamanquesas, mariposas y detalles de espigas de trigo en un estilo pictorialista pienso que hay que modificar el escalafón pues la realizada por el jerezano José Pan de la focha cornuda data de 1914. En realidad todos estos datos de quién fue el primero no tienen la menor trascendencia ya que como citábamos anteriormente desde que Nicéphore Niépce en 1816 logró fijar imágenes sobre papel y tras un corto espacio de tiempo en que los primeros fotógrafos se dedicaron a tomas de su entorno más próximo, la consolidación de la fotografía se produjo por la gran difusión que tuvieron las que hoy en día consideraríamos como de naturaleza y paisaje, vamos: de viajes.

Anteriormente he citado a Abel Chapman y sus relaciones jerezanas como uno de los hitos de la fotografía de la naturaleza en España y sobre todo en Andalucía, la realidad es que era un mal fotógrafo pero sí, un buen narrador de aventuras cinegéticas, gracias a las cuales y sobre todo por la difusión que alcanzaron sus obras, fueron muchos los fotógrafos que se sintieron atraídos por sus relatos sobre Andalucía y Doñana principalmente, gracias a estos textos el primer fotógrafo naturalista que visitó nuestras tierras fue R.B. Lodge que publicó en 1903 su obra Pictures of Bird Life y posteriormente Bird Hunting Through en 1908, con este tipo de trabajos se fue conociendo más Doñana y en 1912 W. Farren colocó por primera vez un “hide” en la laguna del Taraje del hoy Parque Nacional publicando sus fotos en la revista Wild Life acompañando un artículo titulado A Heronry in Southern Spain. En 1927 Bentley Beethan tambien estuvo fotografiando aves y R.Atkinson recorrió las sierras andaluzas fotografiando buitres leonados para su libro Quest for the Griffon publicado en 1937.Un año antes de nuestra guerra incivil George K. Yeates vino a Doñana y a las marismas del Guadalquivir para terminar su libro publicado en 1946 Bird Life in Two Deltas en el que establece una comparación entre nuestras marismas y las del rio Ródano.

Tras todo este relato o mejor dicho relación, de cómo fue evolucionando la fotografía de la Naturaleza en España es fácil comprender la importancia que Andalucía tuvo en todo este proceso, pero por si todo esto fuera poco, un famoso conservacionista británico Guy Monfort organiza tres expediciones a Doñana, con el fin de estudiar su fauna, principalmente sus aves, y a pesar de carecer de patronazgos oficiales, ante los buenos resultados obtenidos durante las dos primeras en las que se recogieron miles de muestras y sobre todo de fotografías, decidió en el año 1956 realizar la hoy conocida como como Doñana Expedición en la que enroló al más famoso fotógrafo de la naturaleza británico Eric Hosking como director fotográfico, y por si fuera poco además del doctor Roger Tory Peterson autor de la mas famosa guía de aves del mundo y pintor de aves, también incluyó como cámaras de cine a Lord Alambrooke, a George Shannon y dos personas para grabar sonidos. Mountford mantenía que las cámaras tanto de fotos como de cine“ eran una herramienta fundamental para la ciencia”. Durante esta tercera expedición celebrada durante la primavera de 1957 también acudieron el premio Nobel de Biología Sir Julian Huxley y Philip Hollom.

Los resultados de la Doñana Expedicion fueron extraordinarios, además de conseguir todos los objetivos científicos que se habían propuesto, fotografiaron y filmaron por primera vez un águila imperial en su nido, aunque para ello tuvieron que montar una torre metálica de más de 500 kilos de peso que habían traído desde Inglaterra, también se fotografiaron por primera vez el chotacabras, el rabilargo, el estornino negro y el águila culebrera, además de un sinfín de insectos, anfibios y reptiles y flora.

Las repercusiones de esta expedición a Doñana fueron importantísimas a nivel internacional pero esenciales para la conservación de la naturaleza en España y sobre todo en Andalucía por lo siguiente: Monfort necesitaba por así decirlo legalizar una expedición que para el gobierno español podía presentar cierto tintes depredatorios así que para obviar posibles inconvenientes, incorporó a su equipo a dos personas de valía inconmensurable como posteriormente se ha demostrado.

El primero de ellos era Mauricio González propietario de una de las mejores fincas de Doñana y del Palacio donde se alojó la expedición. De éste gran Señor y lo escribo así con mayúsculas solo me cabe decir que es uno de los mejores Conservacionistas, Humanistas, Empresarios y también Ornitólogo que he tenido la honra de conocer en mi vida, y he tenido la suerte de conocer a muchos sobre todo durante la época en que fui Jefe de Uso Público del Parque Nacional de Doñana, sin su trabajo, su apoyo a la investigación y su diplomacia la Doñana que hoy disfrutamos no existiría, entre otras muchas cosas él es el responsable de que la marisma de Doñana no se desecara y se sembrara de eucaliptos.

El segundo era José Antonio Valverde joven zoólogo que cubría en la expedición el flanco de la ciencia española.Tono como le decían sus amigos fue quien creó la Estación Biológica de Doñana, quien juntamente con Mauricio la salvó de la siembra de eucaliptos y quien con audaces maniobras logró que en Londres en mayo de 1961se fundara el W.W.F. organismo internacional para la conservación de la naturaleza de quien depende la española ADENA.

Sobre Valverde, la genialidad de sus teorías científicas, sus innumerables publicaciones, su teoría de la ontogénesis, su fomento de las ciencias biológicas, su facilidad innata por la pintura de la fauna, la diversidad de sus investigaciones, se ha escrito mucho y todavía se escribirá más pero en este momento la faceta que nos interesa de él es la de fotógrafo.

Valverde tras la Doñana Expedición volvió a sus trabajos en el Centro de Aclimatación de Almería convencido del poder de la fotografía y el cine, no sólo como medios de investigación sino como inductores de la opinión pública y ocurrió lo que tenía que ocurrir. Valverde se unió a su amigo el abogado, periodista, cineasta y fotógrafo Antonio Cano, y los dos juntos se tiraron al monte.

El resultado de la unión de dos personajes muy diferentes pero ambos entusiasmados con el proyecto de fotografiar la fauna produjo resultados espectaculares, en 1957 Antonio Cano toma fotografías de un águila perdicera en su nido, localizado por Valverde en la rambla de Tartala en Almería, esta foto convierte Antonio Cano en el primer fotógrafo de la naturaleza de España y por supuesto de Andalucía ya que su amigo Tono se había encargado de trasmitirle las lecciones recibidas de Eric Hosking el fotógrafo de la Doñana Expedición. Pocos tiempo después ambos repiten la aventura que supone realizar fotografías de este tipo y las toman nada más y nada menos que de un quebrantahuesos en la sierra de Cazorla. Las fotos se hicieron en blanco y negro con una calidad excepcional y pasaron muchos años para que los famosos fotógrafos belgas Willy Suetens y Paul Van Gronaendael hicieran otro quebrantahuesos en su nido y más tiempo todavía para que un servidor también lo hiciera pero ya en color.

El día 30 de Diciembre de 1968 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas con la ayuda económica del W.W.F. compra 6794 hectáreas de terreno en el borde de las marismas y se constituye en ellos la Estación Biológica de Doñana que pasa a ser dirigida por José Antonio Valverde Gómez.

Como las presiones sobre Doñana y su entorno no solo no cesan sino que se incrementan durante estos años Valverde toma la decisión que cambió la historia de la Fotografía de la Naturaleza en nuestro País, abre las puertas de la Reserva Biológica y facilita la labor de todos aquellos fotógrafos que quieran difundir las bellezas de Doñana,él personalmente había experimentado el tremendo poder de las imágenes cuando se alian con los medios de comunicación.

Primero llegaron los vascos Rafa Trecu y Paco Bernabé acompañados de Iñaqui Ameztoy, el navarro Jesús Elósegui, los catalanes Arturo Sarró y Josep Ramón Pons Oliveras que eran de los pocos que ya contaban con una experiencia internacional, el vallisoletano Alejandro Torés y el suizo Charles Vaucher que al poco tiempo publicó en Blanco y negro el mítico libro Andalousie Sauvage considerado hoy como un incunable de la fotografía de la naturaleza, el valenciano Luis Pechuán y un sevillano Profesor de químicas Juan Antonio Fernández con Litia su esposa que alternaban las cámaras de fotos con las de cine en 16mm, Juan Antonio publicó años más tarde el primer libro en color sobre Doñana, y sus filmaciones sobre el Águila Imperial auténtica historia dentro de la filmografía de la naturaleza.

Casi solapándonos con estos fotógrafos que podemos llamar primitivos en Doñana y tras una inolvidable charla entre cráneos de león, gorila, lobos, buitres disecados, tarros de formol llenos de culebras y haber pasado por encima de una tremenda hiena que Tono tenía como perro guardián en la puerta de la Estación Biológica Antonio Díaz de los Reyes y un servidor nos convertimos por obra y gracia de José Antonio Valverde en las últimas incorporaciones del equipo.

Hubo un tiempo durante el que los anteriormente citados difundieron sus imágenes de Doñana por todo el mundo en las revistas más prestigiosas, diarios, semanarios, libros, enciclopedias, etc.. piensen que una imagen de un águila culebrera volando sobre las dunas de Doñana de Josep Ramón Pons recorre en estos momentos el Universo a bordo de una nave Voayager como muestra de nuestro Planeta.

He escrito esta apretada historia del origen de la Fotografía de la Naturaleza en España y sobre todo en Andalucía en primer lugar por la constatación del poder que tiene la publicación de imágenes en los medios de difusión si se utilizan con fines adecuados y en segundo lugar porque hace XXV años que siguiendo las ideas que se han intentado exponer en este relato se convocó en la por entonces Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía el Primer Concurso Fotográfico, día mundial del medio ambiente.

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~ por camoyan en 26 noviembre 2009.

2 comentarios to “Historia de la Fotografía de la Naturaleza en España”

  1. Hola me ha gustado mucho tu articulo.

    Yo tambien soy fotografo de la naturaleza y te dejo mi pg web por si quieres ver imagenes iompresionantes

    javiersanzfotografia.com

    Tambien tengo un libro publicado de fotografia de naturaleza La memoria del espejo

  2. Los ecologistas amantes y respetuosos de la Pacha Mama, tenemos una deuda moral con Roger Tery Peterson, su vida dedicada al estudiar y fotografiar aves, es el más profundo y rico legado para la posteridad, semejante a la carta del cacique piel roja Seatle, al presidente Franklin Pierce 1855. Ambas obras tienen mucho en común, despertar la CONSCIENCIA y responsabilidad que tenemos los humanos con el único hábitat que los prestaron nuestros hijos y nietos.

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