El Cazador de Sombras

Sombra sobre rojo

Me contaba mi padre, que cuando muy de pequeño en la isla de la Palma me llevaban a la playa se reían mucho conmigo viéndome correr y como me pegaba revolcones cuando trataba de atrapar mi propia sombra, nunca lo conseguí.
Pasaron los años y un día vi a un pequeñajo en la playa de Cádiz intentando el mismo imposible, por aquellas fechas ya tenía en mi cabeza las preocupaciones existenciales que todos creo que en algún momento padecemos y la imagen del pequeño corriendo tras su sombra me llevó a la de la fugacidad de nuestro paso por éste increíble mundo en que todos vivimos.
Ya por entonces practicaba la fotografía y era un incordio la intromisión en mis fotos de mi propia sombra que significaba cambio de postura, escorzos dificultosos para eliminarla y muchas veces “diapos” a la papelera con lo que costaban.
Un día haciendo fotos en el río Tinto, una de mis muchas obsesiones fotográficas, tuve que subirme a una pequeña piedra en medio del barro en inestable equilibrio para tomar una foto que me parecía espectacular, pero cuando miré por el objetivo mi deformada sombra ocupaba casi todo el cuadro, pese a ello disparé; hoy en día cuando hacemos una fotografía apartamos la cámara de la cara apretamos un pequeño botón y contemplamos la imagen obtenida si nos gusta bien, si no la borramos.
Tardé tres días en tener el carrete revelado y con la misma impaciencia de siempre cogí mi “lupita” y empezé la consabida selección, ésta sí, ésta no, a la papelera, el caso es que cuando llegué a la última, como decimos los viejos fotógrafos, “se me saltaron las bolitas de los ojos”, un barro craquelado de un rojo intenso y en medio mi sombra completa, aquello era una explosión de color que desbordaba todas mis previsiones un fotón, o al menos a mí me lo parecía, el caso es que en el momento que contemplé aquella foto comprendí que por fin había capturado mi sombra y realizado un imposible perseguido desde ni niñez.
Desde que hice esa foto para mí viene siendo una obsesión capturar mi sombra, a veces pienso que me he convertido en un cazador de sombras, ya elijo los colores de fondo, las posturas, e incluso pretendo reflejar una naturaleza en movimiento mientras yo permanezco estático, lo curioso del caso es que incluso han empezado a salirme imitadores y me alegro porque así, todos ellos serán lo suficientemente inteligentes para llegar a la misma conclusión que yo.

SE ES UN BUEN FOTÓGRAFO DE LA NATURALEZA CUANDO SE PASA POR ELLA COMO LO ÚNICO QUE REALMENTE SOMOS, UNA SOMBRA.

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~ por camoyan en 10 mayo 2011.

Una respuesta to “El Cazador de Sombras”

  1. Es fabuloso el conjunto de foto ”Cazador de sombras”,color,imaginación,composición encuadre,originalidad,abstracción-realidad…ARTE en resumidas cuentas.Me encantan casi todas las fotos que he visto de este maestro.

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